
LA CRUZ DE MAYO
De las Celebraciones de estos sectores, quizás la más exaltada por la mayoría, era la celebración de la CRUZ DE MAYO, por haber sido electa como Patrona del Tun tun en 1967. Aclaran los vecinos residentes en la comunidad quienes tienen hasta más de ochenta años de vida, que nunca antes se había llevado a cabo y fue la iniciativa del Sr. Pastor Velásquez, Félix Hernández, los hermanos Roque y Marcos Romeros, entre otros lo que dio origen a esta celebración, con la Creación de la Sociedad de Discípulos de la Santísima Cruz del Barrio Tun tun.
El Sr. Félix era el encargado de recaudar las cuotas que los socios aportaban para la celebración. Cabe destacar que los socios eran pobladores de todo el Municipio, aún cuando eran las Festividades Patronales de Tun Tun, ya que tenían la garantía de ir a disfrutar de una fiesta en armonía y bien organizada.
La celebración religiosa se realizaba el 03 de mayo con el ofrecimiento de la Santa Misa en horas de la mañana en la U.E.E. Dr. José Manuel de los Ríos, allí se utilizaba la cruz de madera adornada para tal fin. Esta Cruz aún existe en dicha escuela desde 1963, que llegó allí cuando cambiaron la cruz de El Calvario. En la noche se realizaba la procesión saliendo de el Calvario y continuando por las principales calles del Tun tun, acompañada con la Banda del Prof. Marcos Correas.
Una vez Culminada la procesión, si el día lo permitía se pasaba al Velorio de la Cruz de Mayo en la redoma o en la Cruz del Calvario, donde ya había preparado un altar para tal celebración.
Acá destacaron personajes de la comunidad y de fuera de ella, como cantadores de fulía, decimistas, Cantadoras de Salves, e interpretes de las tamboritas de fulías: Santana Hernández (Tocador tamborita), Lugita (Cantadora de salves), miembro de la familia Bolívar, Navas, y Tovar, Manuel zurita (Decimista), Felipa Mejias, Fidel Méndez, Salomé Ovalle, Baudilio Méndez, entre otros.
También se realizaban actividades populares que cobraron vigencia en la población luciteña como lo fue las Carreras de Cintas donde hombres con una aguja en la mano corrían a caballo para ensartar una cinta amarrada en un alambre a través de la Calle, quien lograra tal objetivo se hacía acreedor de una rosa la cual era entregada por una bella joven de la comunidad. En otras oportunidades se enterraba un pollo en el suelo dejándole la cabeza fuera, luego los hombres en veloz carrera a caballo intentaban atraparlos por la misma.
También se practicaban otras competencia tradicionales para adultos como El palo encebado, donde ya fuera por grupo o individualmente se trataba de alcanzar el extremo superior de un palo de cinco o seis metros de altura, sembrado verticalmente en el suelo y previamente engrasado. El ganador o ganadores de la contienda obtenían un premio en efectivo. Otra competencia era El cochino encebado, en este caso el objetivo era agarrar al cochino engrasado previamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario